Diversos estudios han demostrado que los traumas infantiles aumentan el riesgo de padecer depresión en la adultez. Profundicemos en ello.
Ninguna etapa es más intensa, maravillosa y vulnerable a la vez, que nuestra infancia. Esas primeras experiencias marcan por siempre no solo gran parte del rumbo de nuestra vida, sino también, la visión que tenemos de ella. El vínculo que establecemos con nuestros cuidadores, con esos padres que nos guían, cuidan y arropan, nos ofrecerán los pilares de nuestro desarrollo para crecer con seguridad y autonomía. Por ello, es tan importante tener una buena infancia, porque si aparecen traumas en esta etapa, podrían marcar nuestra vida adulta.
Pero si algo falla, si el escarpelo de la violencia, de la...