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Sexualidad y emociones

Neo

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La sexualidad está presente a lo largo de toda la vida y varía según las diferentes etapas vitales. Engloba el sexo, el erotismo, el placer, la identidad de género, la orientación sexual, la intimidad, los vínculos afectivos, el amor y la reproducción. La sexualidad se interrelaciona del tal manera con la personalidad, que se practica y se expresa en todo el que somos....




...Las emociones influyen en nuestra sexualidad porque estamos sumergidos en un estado emocional durante todo el día. Las emociones condicionan nuestra conducta, y una alteración de éstas facilita la aparición de problemas sexuales.


¿Cuál es la definición de salud sexual?


La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido salud sexual como un estado completo de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad, tener salud sexual no es solo la ausencia de enfermedad, disfunción o malestar. En el año 2002 se añadió que la salud sexual requiere un acercamiento positivo y respetuoso hacia la sexualidad y a las relaciones sexuales, así como la posibilidad de obtener placer y experiencias sexuales seguras, entregas de coerción, violencia y discriminación. Posteriormente se adicionó que para conseguir salud sexual hay que respetar, proteger y satisfacer los derechos sexuales de todas las personas.


Por lo tanto, los elementos claves de la salud sexual son:


Bienestar (no sólo de ausencia de enfermedad).
Implica el respeto, la seguridad, la no discriminación y la no violencia.
La salud sexual depende del cumplimiento de ciertos derechos humanos.
Es importante durante toda la vida de la persona, no sólo en la etapa reproductiva, sino también durante la juventud y tercera edad.
La salud sexual se expresa a través de sexualidades diversas y diferentes formas de expresión sexual.
La salud sexual está influenciada por las normas de género, los roles, expectativas y dinámicas de poder. Tiene que ser entendida dentro de los diferentes contextos de cada cual (sociofamiliar, cultural, económicos y políticos).


¿Qué es sexualidad?


La salud sexual no puede ser definida sin considerar el concepto de sexualidad. El sexo, la identidad de género y los roles, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción forman parte central del ser humano a lo largo de toda su vida. La sexualidad se expresa en pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, roles y relaciones, y si bien todas ellas, son dimensiones de la sexualidad, no se necesario que ocurran todos. La sexualidad se refiere, no sólo a los aspectos más biológicos sino también a su interacción con los factores psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, legales, históricos, y religiosos. La sexualidad se interrelaciona del tal manera con la personalidad, que se practica y se expresa en todo el que somos, sentimos, pensamos y estiércol. Su pleno desarrollo depende de la satisfacción de las necesidades fundamentales del ser humano, como el deseo de contacto, la intimidad, la expresión emocional, el placer, la ternura y el amor. Por lo tanto no sólo se asocia la sexualidad a la capacidad reproductiva sino a un conjunto de dimensiones donde el placer forma parte importante.


La sexualidad de cada persona es única y viene determinada por:


La anatomía y fisiología.
La psicología.
El contexto cultural, social, político y económico.
Las relaciones con los otros.
Las experiencias madurativas, donde las emociones juegan un papel muy importante a lo largo de la vida.




¿Qué es una sexualidad sana?


La sexualidad es universal en todas las personas, donde el placer es el fin último. En el camino de obtenerlo está todo el mundo emocional, y por lo tanto si hay carencia de placer, no sólo hay que buscar causas biológicas, sino que hay que explorar en este mundo emocional.
El concepto de sexualidad sana incluye 3 elementos básicos:


La aptitud para disfrutar de la actividad sexual y reproductiva, y para regularla conforme a una ética personal y social.
La ausencia de sentimientos de miedo, vergüenza y culpabilidad, de creencias infundadas y otros factores psicológicos negativos que inhiban la reacción sexual y que perturben las relaciones sexuales.
La ausencia de trastornos orgánicos, de enfermedades y deficiencias que dificulten la actividad sexual y reproductiva.


¿Influyen las emociones en la sexualidad?


La vida sexual es un acto humano de intercambio emociones, rico en deseos y en sensaciones pero también lleno de frustraciones, y de matices de las experiencias vitales propias.


Según Antonio Damasio (prestigioso neurólogo que ha dedicado su actividad profesional al campo de las neurociencias), las emociones tienen como finalidad la conducción de la vida, esencialmente son programas motores innatos al que se añaden estrategias cognitivas. Los sentimientos son las cogniciones (pensamientos) sobre aquello que nos emociona. Primero surge la percepción y evaluación de un determinado estímulo, que dispara la emoción, se ejecuta ésta y aparece el estado emocional. Todo este proceso emocional está mediado por estructuras neuroquímicas cerebrales. Estamos sumergidos en un estado emocional que ocupa la mayor parte del día y que determinará un estilo cognitivo y por lo tanto una determinada actuación.


La sexualidad forma parte de las experiencias humanas que están implicadas en el establecimiento de vínculos interpersonales, y la ciencia nos ha demostrado que en este proceso participan de forma activa numerosos circuitos cerebrales. Se han encontrado algunas áreas cerebrales más involucradas que otros (hipotálamo), y se han descrito algunas de las sustancias neuroquímicas implicadas en algunos de los procesos de la sexualidad como la testosterona en el deseo sexual, la dopamina en el refuerzo y atractivo, la oxitocina en la afectividad y el enamoramiento y la vasopresina en los sentimientos de celos.


Cada emoción nos predispone de una manera diferente a la acción, cada una de ellas nos señala una dirección, que en el pasado nos permitió resolver una situación de la nuestro existencia. Nuestro bagaje emocional tiene un valor muy importante para nuestra supervivencia. En esencia las emociones son impulsos que nos traen a actuar de forma automática y cada una de ellas juega un papel dentro de nuestro repertorio emocional. Las principales dimensiones de las emociones son: el enfado, la tristeza, el miedo, la alegría, el amor, la sorpresa, la aversión y la vergüenza.


Estos estados emocionales influyen en la sexualidad y la salud sexual de las personas. Emociones de vergüenza o miedo sobre aspectos de la sexualidad, pueden condicionar de tal manera la vida sexual, que pueden representar un problema a la vez del pleno desarrollo de esta. Para conseguir el placer sexual a través de las emociones, hace falta una actitud abierta, de aceptación de un mismo, de emociones positiva hacia el sexo, de capacidades comunicativas, y de evitar sentimientos de fracaso o desprecio. Personas que presenten alteraciones de las emociones, como por ejemplo personas con enfermedades mentales, serán más vulnerables a sufrir problemas sexuales o disfunciones sexuales. La vulnerabilidad de un individuo viene determinada no sólo por factores intrínsecos (cómo por ejemplo presencia o ausencia de enfermedad congénita, estado inmunológico), sino también por otros factores psicológicos y otros factores determinados por la familia, el entorno social, cultural, jurídico, económico y político.


Todas las experiencias vitales, que se dan en un contexto determinado, ayudan a configurar el bagaje emocional de cada cual y por lo tanto condicionan la respuesta a los diferentes estímulos, situaciones y retos que plantea la vida. La sexualidad es una de las dimensiones de la existencia del ser humano que se verá claramente influida por la impronta emocional.


Autora:
Olga Simón


Bibliografia:
Organización Mundial de la Salud ( 2010). Developing sexual health programme. Geneva, World Health Organization.
Farré Martí JM , Lasheras Pérez G en Barcia Salorio D. Disfunciones sexuales de origen no orgánico. Trastornos femeninos. Tratado de psiquiatría. Arán. 1ª ed, 2000.
Montejo AL, editor. Sexualidad y salud mental. Barcelona, Glosa, 2003.
Damasio A. Emociones y sentimientos. El error de Descartes. Barcelona: editorial crítica; 2006.
Tobeña A. El cerebro erótico. Rutas neuronales de amor y sexo. Barcelona: editorial La esfera de los libros; 2006.
 

Kanibe

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Depende de el tiempo que haga y de su estuvo buena la comida xd
también sois sexologos? yo tengo una duda!
 
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