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Peligrosidad de las sustancias tóxicas

  • Autor Zaira
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Zaira

A la hora de valorar la peligrosidad de las distintas sustancias tóxicas que en estos momentos se consumen en nuestro medio, son varios los factores que deben tenerse en cuenta. En primer lugar, la potencia psicoactiva y el riesgo de intoxicación. Es decir, cada sustancia, cuanta cantidad de esa sustancia tóxica puede producir una intoxicación que sea letal, tenga un riesgo de sobredosis otraiga consecuencias peligrosas para el sujeto que las consume.


En principio, aquellas sustancias que además se consuman por vía distinta a la vía oral, a la vía digestiva, es decir, por vía fumada o vía intravenosa serán más peligrosas. Probablemente en nuestro medio, agentes mórficos como la heroína, en el pasado dieron lugar a muchas sobredosis en su uso intravenoso, aunque a día de hoy los cuadros de sobredosis son menos frecuentes porque hay menos gente que busca o utiliza esta vía y porque la sustancia está más adulterada.

En segundo lugar y en potencial de peligrosidad, probablemente el alcohol, que es una sustancia que va por vía oral pero que se puede conseguir, es muy accesible, es barata y se pueden consumir grandes cantidades, sea la siguiente sustancia de riesgo en sobredosificación. Aunque hay que tener en cuenta que hay sustancias muy potentes, en el campo de los alucinógenos como es el LSD, que puede dar lugar a cuadros de intoxicación donde hay un riesgo de conductas peligrosas para el sujeto.

El segundo aspecto que habría que tener en cuenta, es el riesgo de tolerancia y dependencia. Es decir, para conseguir el mismo efecto cada vez hay que consumir más cantidad de la sustancia. Dentro de este campo, los agentes más sedativos como pueda ser el alcohol y también la heroína y otros derivados mórficos, son aquellos que tendrían un mayor nivel de tolerancia y un mayor nivel de dependencia en ese sentido. Aunque otras sustancias como pueda ser la cocaína, cuando no se consume por vía transmucosa, es decir esnifada, también tenga niveles elevados de tolerancia.


La cara opuesta de la tolerancia y de la dependencia es el síndrome de abstinencia. Es decir, cuando la persona deja de consumir o reduce las cantidades que consume de forma abrupta, surge un cuadro que es inverso a la intoxicación y que tiene que ver directamente con el nivel de tolerancia. En este caso, en nuestro medio, el alcohol con un riesgo de un cuadro grave que puede ser incluso mortal, como es el “delirium tremens”, hasta en un 5% de los pacientes que presentan este cuadro tienen un riesgo de morir, sería el principal tóxico. Es un factor de riesgo importante cuando la persona presenta temblores matutinos que combate bebiendo cantidades importantes de alcohol.

Otras sustancias que tienen un síndrome de abstinencia también importante y conocido es la heroína y otros derivados mórficos. Es un cuadro muy desagradable con dolores, diarrea, sudoración y que lleva al sujeto a tener gran deseo de consumo, son menos peligrosos pero si de gran intensidad y requieren tratamiento.

Después estaría la adicción, la adicción es el deseo de seguir consumiendo la sustancia a pesar de los efectos perniciosos del consumo. Es algo diferente a la tolerancia y a la dependencia y aquí encontramos sustancias con un alto nivel adictivo y que también generan mucha tolerancia y dependencia como es la heroína, pero otras que tienen un alto potencial adictivo aunque generan menos tolerancia y menos dependencia como es el caso de la cocaína. Mientras que agentes como el alcohol, tendrían alta tolerancia y dependencia pero menos adicción. Es decir, el número de sujetos que pierden el control a la hora de consumir alcohol, es un porcentaje menor que si lo comparamos con la cocaína y con la heroína.

Otras sustancias que también debemos recordar que tienen un potencial adictivo, son los agentes cannabinoides, es decir, el hachís, la marihuana y sus derivados. Finalmente habría que considerar los efectos físicos del consumo a largo plazo donde alcohol y nicotina son los agentes, o alcohol y tabaco, son los agentes que más consecuencias nocivas y desagradables traen para el consumidor a largo plazo, pero habría que tener en cuenta que aquellas sustancias que se consuman utilizando una vía intravenosa, utilizando una jeringuilla, también traen consigo el riesgo de transmitir enfermedades infectocontagiosas como puede ser la hepatitis C o el VIH y también traen un riesgo.

Y ya finalmente el riesgo de aparición de enfermedades psiquiátricas, donde alcohol y cocaína serían los agentes o serían los tóxicos que con más frecuencia producen trastornos psiquiátricos. En el caso del alcohol, deterioro cognitivo y cuadros depresivos en el caso de la cocaína, deterioro cognitivo también y trastornos psicóticos. A veces episodios psicóticos relacionados con el consumo o episodios psicóticos inducidos en quien tiene predisposición a padecerlos.

En este campo, recordar también que el cannabis es un agente que precipita en quien tiene una predisposición episodios psicóticos. Por lo tanto y resumiendo, los factores a considerar cuando se intenta establecer el peligro que representa cada agente tóxico incluirían, como hemos dicho, sobredosificación y potencia, tolerancia y dependencia, adicción, efectos físicos sobre el consumo crónico y efectos psiquiátricos o psicológicos en el consumo crónico



Doctor: Gerardo Florez
 
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