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El estigma y el manejo del TLP en el ambiente familiar

  • Autor Clara
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Clara

¿Cómo manejar el estigma en la vida familiar de un TLP?



La estigmatización del Trastorno de Personalidad Límite puede permear y
afectar las relaciones con los familiares, amigos y hasta el personal
médico y sus auxiliares. En muchos estudios de investigación, en los
libros y materiales de entrenamiento de psiquiatras, psicólogos y de los
trabajadores sociales, hacen referencia a la incidencia en el abuso,
intencional o desapercibido, que ocurre con aquéllos que han sido
diagnosticados con TLP.


Si por casualidad usted está consultando a su terapeuta para pedirle
ayuda sobre el tema y éste le comenta que el paciente se está
comportando como una persona que ha sido abusada, esto puede tener
serias repercusiones en su actitud hacia los demás miembros de la
familia y con los amigos cercanos. Si usted es una madre soltera o padre
soltero y sabe que usted no ha sido abusivo, entonces ¿Dónde se originó
el abuso? Si su familia es numerosa, ¿Cómo ve a los demás miembros de
la familia que tuvieron algún tipo de contacto con su paciente? Si el
paciente cuenta con un padre y una madre ¿Qué pensarán el uno del otro?
¿En verdad ocurrió algún tipo de abuso? El punto central para los padres
o los allegados de un TLP es cómo el abuso y la negligencia afecta la
relación de los padres y allegados con los equipos de tratamiento o con
los terapeutas individuales. Es una situación muy difícil e incómoda
sentarse cara a cara con los médicos profesionales y preguntarse qué es
lo que piensan de usted o de su familia, como también es una situación
incómoda y difícil para los médicos y terapeutas enfrentarse con las
personas que pudieron haber contribuido con el trastorno de su paciente.
Es muy probable que pueda entender el dilema, pero no deja de ser muy
doloroso, además de estar combinado con la experiencia de enfrentarse
con las reacciones comunes del paciente y con el estigma de tener un
enfermo mental en su familia. En este nuevo clima de sospecha es muy
difícil hacer lo que tiene que hacer: Poner sus propios sentimientos a
un lado y enfocarse en obtener la ayuda necesaria y brindar el apoyo que
el TLP requiere.


¿Cómo manejar el TLP en el ambiente familiar?


Aprender el tipo de ayuda que una persona TLP necesita significa el
tener qué contestarse algunas preguntas muy difíciles. ¿Cuáles son las
condiciones más importantes que se tienen que alcanzar en el ambiente
familiar? ¿Qué expectativas o actitudes se necesitan trabajar o adaptar
los miembros de la familia? En ocasiones el paciente TLP puede verse
sano y muy capaz, por lo que los familiares pueden tener diferentes
opiniones acerca de lo que puede o debe esperarse de él o de ella. Para
alguien que a veces se siente muy amenazado y vulnerable, el tener a sus
allegados en contra no es muy útil, por lo que las familias realmente
necesitan tener un enfoque unificado; esto puede requerir trabajar con
un terapeuta para lograr un enfoque común y para poner prioridades. Por
lo general, la seguridad es la prioridad principal, y los familiares
deben saber a quién consultar en caso de una emergencia (autolesiones
intencionales, abuso de medicamentos, etc.) y deben contar con un plan
de emergencia listo. El poner límites y ser capaces de establecer
expectativas claramente y honestamente es más difícil de lo que uno
puede pensar e implica entender la diferencia entre ser protector y ser
permisivo. Es mucho más fácil explicar las expectativas en tiempos de
calma que el emitir un ultimátum en medio de un conflicto verbal en
aumento.


Todos los familiares cercanos tienen que estar implicados en la toma
de decisiones de una manera unida y consistente. Aunque las críticas
pueden ser tomadas como retos por la persona con TLP, es importante para
los familiares aprender a no responder de la misma manera. Todas las
personas tienen desacuerdos, pero es esencial que no aumentemos los
sentimientos crueles y que permanezcamos atentos y dispuestos a
escuchar. Si somos capaces de enfrentarnos a los grandes problemas y
encontrar maneras de solucionarlos en pequeños pasos, entonces la
familia será menos vulnerable a la frustración y al desconcierto.


Haciendo cambios con nosotros mismos.


Permanecer optimista y realista requiere de determinación y es
justamente lo que demanda la persona TLP, a quien, durante largos
periodos de tiempo, se le pide que haga cambios internos complejos para
poder controlar las emociones y patrones de pensamiento y sentimiento.
Los familiares necesitamos monitorear nuestras emociones y estar
pendientes de nuestros propios patrones de pensamiento. Es muy duro ver a
alguien muy querido que sufra un trastorno psicológico intenso, además
de necesitar frecuentemente de un acto de fe al atestiguar las recaídas.
Si vemos que los comportamientos son deliberadamente intencionales y
dañinos reaccionaremos a eso. Si vemos los comportamientos como un
reflejo de un déficit de habilidades en lugar de un propósito
deliberado, nos brindará más motivación para mantenernos alertas a las
señales emocionales y a estar atentos de nuestro propio bienestar físico
y mental. Hemos aprendido que las personas con TLP carecen de técnicas
de autoalivio. Si vamos a ofrecer un buen modelo de salud emocional,
entonces nosotros, los que tratamos de brindar apoyo, necesitamos estar
seguros de que nos mantenemos en buen estado físico y emocional. Un
viejo adagio acerca de ser padres, nos advierte de que no podemos cuidar
de alguien a menos de que uno pueda cuidarse a sí mismo. Los padres y
los demás miembros de la familia no se ven a sí mismos como cuidadores,
en el sentido de la palabra de salud mental, pero de hecho eso es lo que
somos. Esto significa que debemos ser capaces de cuidarnos a nosotros
mismos al mismo tiempo que tratamos de crear un ambiente familiar
armonioso para nuestro familiar con TLP.
 
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