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Ajedrez y ciencia

  • Autor Catalina
  • Fecha de inicio
Todo esto está sacado de un libro: Ajedrez y ciencia, pasiones mezcladas, de Leontxo García. Son dos fragmentos de todo un capítulo dedicado a las aplicaciones del ajedrez en cárceles y reformatorios, exdrogodependientes, hiperactivos, autistas, niños con cáncer, desempleados, indigentes... Vamos, una mezcla de situaciones complicadas.


Hiperactivos (TDAH)

El síndrome de comportamiento que recibe el nombre científico de «trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)» afecta aproximadamente al 5% de los niños, y tiene tres características principales: impulsividad, distracción e hiperactividad. Un estudio certificado por el Hospital Puerta de Hierro de Madrid, y dirigido por el psiquiatra Hilario Blasco, indica que el ajedrez es una terapia muy eficaz para niños hiperactivos. Y, a diferencia de los fármacos, este tratamiento no tiene efectos secundarios.
Los resultados de esta investigación, hecha en la ciudad madrileña de Collado Villalba con el ajedrecista Luis Blasco como profesor, confirman los que obtuvieron antes unos psicólogos extremeños: los padres están impresionados porque creían que era imposible mantener quitos a sus hijos durante una hora, y con el ajedrez ven que aprenden a concentrarse, que no hace falta presionarlos para que hagan los deberes y que ya no les llegan notas de mal comportamiento en el colegio. Y además, el estudio indica una relación directa entre las horas de práctica y los resultados: cuantas más partidas jugaron los niños por su propia iniciativa, además de la hora semanal de ajedrez, mayor fue la reducción de los problemas que causa la hiperactividad.
Se hizo así: 44 niños y adolescentes de ambos sexos, de edades entre 8 y 16 años, diagnosticados con TDAH, recibieron clases de ajedrez una hora por semana durante un trimestre, especialmente diseñadas para ellos, potenciando el cálculo, la memoria, la retención fotográfica, la capacidad de atención y la toma de decisiones a través del ajedrez. Y además jugaron muchas partidas en el colegio, en casa o en el club. Los efectos positivos comenzaron a notarse un mes y medio después de empezar las clases, y es importante subrayar que todos los niños siguieron el programa hasta el final, lo que no suele ocurrir cuando se hacen estudios que implican el uso de fármacos o psicoterapia.
Una de las hipótesis de las que partió el doctor Blasco tiene que ver con el experimento comentado en el capítulo «Cerebros muy encendidos» de este libro, en el que se observa que quienes practican ajedrez con frecuencia utilizan mucho más que las demás personas una parte del cerebro que se llama núcleo caudado, y que también tiene mucho que ver con el TDAH. A la espera de poder realizar otro estudio con una muestra mayor, Hilario Blasco está convencido de que el ajedrez es una gimnasia cerebral especialmente adecuada para niños y adultos que sufran este problema.


Trastorno mental grave (TMG)

Iker Ojer, responsable de Ocio, Tiempo Libre, Deporte y Cultura de la Asociación Navarra para la Salud Mental (ANASAPS) se dio cuenta en 2007 de que el ajedrez podría ser muy útil para personas con enfermedad mental, y organizó de inmediato las clases de ajedrez, que no han dejado de crecer durante seis años. La idea de esta interesante iniciativa está muy bien explicada en los siguientes párrafos, que me ha remitido Ojer:

La estimulación cognitiva es una de las áreas de intervención que más auge tiene entre las disciplinas que trabajan con las personas mayores, por un lado, y con el colectivo de personas con trastorno mental grave (TMG), por otro. El deterioro a nivel cognitivo que ocasiona la enfermedad mental es muy importante en un gran número de personas afectadas; muchas de ellas e incluso sus familiares así lo manifiestan, y es por ello por lo que desde ANASAPS apostamos una vez más por ofertar el programa de «Estimulación Cognitiva» en Pamplona.
Una creciente cantidad de publicaciones científicas señala las ventajas de la intervención cognitiva, específica y estandarizada, para restaurar las funciones cognitivas en pacientes con TMG. Con la valoración del papel de la neurocognición en la comprensión del funcionamiento social y vocacional de los pacientes, la década pasada ha sido testigo del crecimiento de la rehabilitación cognitiva dirigida hacia el entrenamiento o compensación de la fijación dela atención, la velocidad de procesamiento de la información, las funciones ejecutivas, el aprendizaje verbal, la memoria y la cognición social. Este tipo de tratamientos han mostrado su eficacia y probado que produce mejoras significativas en las habilidades mencionadas (Nathan y Gorman, 2007, p. 259).
Se ha comprobado que diversas actividades, como es el caso del ajedrez, brindan valiosos beneficios a sus practicantes, como por ejemplo, el mejoramiento notorio de la habilidad de planear durante el proceso de toma de decisiones (Unterrainer, 2006).
Refiriéndose en particular al ajedrez como medio de rehabilitación, en la publicación de investigación sobre la esquizofrenia Schizophrenia Research, la doctora C. Demily y sus colegas del Centro para la Neurociencia Cognitiva (Bron, Francia) publicaron los resultados de un estudio que demuestra que jugar al ajedrez puede ayudar a los pacientes con esquizofrenia (Demily, 2008).
Las conclusiones del estudio según la Dra. Demily y su equipo fueron las siguientes: «Al considerarlos en su conjunto, nuestros resultados sugieren que jugar ajedrez por tan solo diez horas puede restaurar (al menos parcialmente) las funciones ejecutivas de los pacientes esquizofrénicos. Es interesante resaltar que el ajedrez se puede proponer muy fácilmente, con costo muy bajo, a todos los pacientes psicóticos. La mayoría de los pacientes continuaron jugando por propia iniciativa aún después de terminar el estudio».
Estas mismas conclusiones son extensibles a diferentes patología o diagnósticos, en el caso particular de los trastornos afectivos, se trabaja sobre la impulsividad, el tempo, el respeto sobre los otros, etcétera
El ajedrez es una estrategia de intervención temprana. Existe una importante evidencia que demuestra la relación, entre un pronto y continuo tratamiento de los síntomas psicóticos, y los positivos resultados (Nathan y Gorman, 2007, p.260). El ajedrez se convierte en una interesante posibilidad de rehabilitación cognitiva para la población joven, al ser usado como medio de prevención primaria en aquellas personas que presentan síntomas iniciales del desarrollo de la enfermedad.
Lo primero que llama la atención es el cambio en la forma de comportarse de los practicantes afectados: aprenden a respetar al rival y se conducen de una forma más tranquila y reflexiva; esto se puede comprobar a las pocas semanas de comenzar cualquier curso: en la mayoría de los casos, cambia su actitud excesivamente nerviosa, por otra más sosegada y de mayor respeto hacia los que le rodean.
También podemos hablar de varios beneficios que repercutirán en su rendimiento: verá cómo mejora enormemente su capacidad de concentración y su capacidad de cálculo, aprenderá a trazar planes organizados, gestionará su tiempo de una forma más efectiva, aprenderá a planificarse, mejorará su pensamiento lógico y su capacidad de atención, aumentarán sus reflejos mentales, etcétera.
Una partida de ajedrez constituye por sí sola un ejercicio en el que, a cada instante, el cálculo, la visualización, la intuición, los razonamientos abstracto y concreto, la velocidad de procesamiento y la organización de una amplia gama de información y toma de decisiones lo convierten en un entrenamiento mental por antonomasia. Parece claro que el ajedrez ejercita la mente como el footing lo hace con las piernas. Ejercitar nuestra mente de esta forma la mantendrá ágil y en forma, será su gimnasia particular. En definitiva, practicando actividades como el ajedrez el cerebro envejecerá de forma más lenta, por lo que se logrará prevenir la demencia senil e incluso el Alzheimer.
Debemos incidir en este punto, que muchos de los argumentos defienden el empleo del ajedrez como estimulador de la cognición. Parece lógico pensar que la falta de ejercitación de una función contribuye a la aceleración de su involución. Para conseguir un sentimiento individual de bienestar, las personas han de mantenerse congnitivamente activas, por lo que es necesario un uso frecuente de las facultades y una continuada ejercitación de las funciones intelectuales.
«Una persona que ejercita su cerebro asiduamente aumenta su reserva sináptica, es decir, el número de conexiones entre neuronas; hoy se sabe que ese incremento actúa como protector del deterioro cognitivo que lleva al desarrollo de diferentes tipos de demencia», explica Roberto Sica, jefe de Neurología del Hospital Ramos Mejía.
 
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